Hoy en día una bujía debe diseñarse según las características de cada motor y del uso al que va destinado, por lo tanto no es posible hallar una bujía que funcione sin problemas en cualquier tipo de motor.

 

Debido a las grandes variaciones de temperaturas que existen en las cámaras de combustión de los diversos motores, se necesitan bujías con rangos térmicos diferentes.

Dicho rango térmico se expresa con un número. Anteriormente, para las antiguas bujías de gama única, se utilizaban códigos de dos o tres cifras para indicar este rango térmico.

El rango térmico, expresado por un número, indica la temperatura media que corresponde a la carga del motor, medida sobre los electrodos y el aislador. Sobre la punta del aislador la temperatura operativa debe oscilar entre los 400º y 850º C. Hay que intentar superar siempre los 400ºC, ya que a temperaturas elevadas las acumulaciones carbonosas o de aceite se disuelven y la bujía se limpia automáticamente.

De todos modos, la temperatura en la zona del aislador no debe exceder nunca los 850ºC, porque a más de 900º C se produce el encendido prematuro. Además, los electrodos pueden verse dañados e incluso destruidos con un calor tan intenso, debido a la agresividad de las combinaciones químicas que se generan. Todo esto no ha servido sólo para dejar atrás las antiguas bujías de gama única para pasar a la moderna multiplicidad de hoy en día, sino que se han desarrollo nuevos materiales que unidos al progreso tecnológico han conseguido obtener, por ejemplo, núcleos de cobre en los electrodos centrales que se adaptan a las más exigentes normas de calidad y permiten ofrecer valores térmicos muy amplios.

Para las bujías NGK existe una regla muy simple:

  • Rango térmico bajo (como BP4ES) “Bujía caliente“.

Alto rango calorífero gracias a la longitud de la punta del aislador.

Rango térmico alto (como BP8ES) “Bujía fría“.

Rango calorífero bajo debido a que la punta del aislador es más corta.